ARGENTINA, SEDE DE UNA MUESTRA INTERNACIONAL

Hasta fin de septiembre se realizarán las exposiciones de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires 2015, que inundan todo el Centro Cultural Recoleta. Arquitectura de Alemania, Austria, Suiza, España, Colombia, Chile, México, Ecuador, Perú y 10 paises más están presentes en esta muest

Hasta fin de setiembre, las exposiciones de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires 2015 inundan todo el Centro Cultural Recoleta (Junin 1930 - CABA). En esta edición, en la que una de las 3 más importantes bienales del mundo cumple sus 30 años, de existencia, las muestras tiene varios puntos altos. Además de arquitectura de Alemania, Austria, Suiza, España, Colombia, Chile, México, Ecuador, Perú y 10 paises más, la exhibición da cuenta de los mejor de la producción local con ejemplos de todo el territorio.

 

Las obras destacadas por el Comité Internacional de Críticos de Arquitectura el Campus WU en Viena, Austria, de la argentina Laura Spinadel, el Nuevo Museo del Coche en Lisboa, Portugal. de Paulo Mendes da Rocha, el trabajo del estudio Grupo Talca (Martín del Solar y Rodrigo Sheward de Chile), la Iglesia del Corazón de Jesús (UCA, Puerto Madero en Buenos Aires, Argentina) del estudio Urgell-Penedo-Urgell y la caplilla San Bernardo en La Playosa (Córdoba, Argentina), de Nicolás Campodónico. A su vez, entre las obras premiadas por la Bienal figuran la Casa Shungo (Tunuyán, Mendoza) de A4 Estudio, el Archivo Histórico de la Dirección de Geodesia (La Plata, Buenos Aires) de SMF Arquitectos y el Aulario del Campus de la Universidad de San Martín (San Martín, Buenos Aires) de DPRO Arquitectos. Además, el jurado de la Bienal, en una decisión intempestiva, después de la disertación del arquitecto australiano Peter Stutchbury decidió entregarle un premio especial por la calidad de su obra y de su exposición.

 

 

En cuanto a las exhibiciones, Dos arquitecturas alemanas (1949-1989), la más importante que haya recibido la bienal en sus 15 ediciones, también fue distinguida. La muestra, que ocupa tres salas, propone comparar edificios de las dos alemanas que existieron durante la Guerra Fría. Para eso, planos fotos y maquetas de exquisita calidad se ofrecen al público de manera didáctica y sensible. Es la primera vez que esta muestra que recorrió el mundo llega a una ciudad americana y lo hace en Buenos Aires gracias al esfuerzo de la bienal, la Embajada Alemana en la Argentina, el IFA y la Cátedra Walter Gropius. La muestra fue curada por el arquitecto y profesor Hartmut Frank.

 

Otro punto saliente es la muestra del catalán Josep Ferrando, que recibió un premio y brindó una conferencia ampliamente reconocida por el público. La instalación Ligth & Matter propone la experiencia de “habitar el proyecto” al invitar a los visitantes a que transiten entre varias cortinas translúcidas sobre las que se proyectan imágenes de distintos edificios realizados por el arquitecto. En las dos puntas del recorrido, distintas metas. En un lado maquetas de alguna de sus obras y, por el otro, una estructura realizada con una simple pieza de madera de treinta centímetros que por su diseño y disposición logra generar toda una estructura. Amante de los juegos geométricos y del pensamiento conceptual, Ferrando no se olvida de que todo el conocimiento arquitectónico sólo es percibible desde los sentidos y en una experiencia performática. Así, su instalación es un juego de luces y materia que habla en el lenguaje de la arquitectura.

 

 

La multipremiada arquitecta argentina Laura Spinadel también estuvo en la bienal mostrando su gran obra, el master plan del Campus Wu y su Teaching Center, una enorme planificación para la Universidad de Economía y Negocios de Viena, conformado por seis edificios y espacios públicos destinado a 23 mil estudiantes y más de 5 mil docentes y administrativos. La muestra, realizada de una forma creativa y lúdica propone un recorrido entre gigantografías colgadas como sábanas al sol y a través de una “cortina” de postales. Algunos de estos elementos están “minados” con cascabeles con la insignia de BUSarkitectur, el estudio de Spinadel. El efecto de moverse entre las imágenes y generar sonidos metálicos produce diversión y complicidad.

 

El colectivo Monoblock, un grupo de arquitectos que ganaron el concurso para el museo MAR de Mar del Plata y lograron verlo concluido, también fue premiado por su obra. Los jóvenes realizaron una instalación de su obra cumbre en un extremo de la primera sala del Centro Cultural Recoleta. Allí organizaron una playa artificial con un piso de arena sobre el que pararon una mini maqueta de hormigón que representa el museo elevado con tres hierros de construcción. La instalación, adecuadamente iluminada, produce una inversión de la escala del edifico. Desde el monumental tamaño del MAR a este modelo de bolsillo, la diferencia de escala se hace presente por extrema contraposición. Los objetos de la muestra no confunden, no se muestran los unos (la maqueta) por otros (el edifico real), los primeros hablan de lo que le falta para señala lo que le sobra al real.

 

 

Las muestras que se pueden ver en el Centro Cultural también son una radiografía de la producción argentina actual. Después de una convocatoria que reunió más de 500 trabajos, los proyectos seleccionados se exhiben en distintas galerías junto a la producción de los más destacados estudios locales. El conjunto produce un instantáneo reconocimiento de la construcción arquitectónica en todo el territorio nacional. Hay obras de Córdoba, Santa Fe, Neuquén, Mendoza, Río Negro, Salta, Tucumán, Jujuy, Corrientes y de la Provincia de Buenos Aires, entre otras. También están presente la producción de América Latina con la Red BAAL (red de bienales de la región) y el trabajo de argentinos que se destacan en el exterior, como Oscar González Moix (Perú) y Jorge Miquelarena (España).

 

Las muestras de esta edición de la bienal proponen el camino de la reflexión consciente sobre cada proyecto y el de la libertad de dejarse llevar por los sentidos. Los dos, igualmente efectivos. El diseño de montaje fue realizado por Néstor Otero con la asistencia de Federico Alonso.