
Autores: JSa. Aisha Ballesteros, Benedikt Fahbusch, Javier Sanchez.
Colaboradores: Israel Silva, Isaías González, Juan Pedro López, Roberto Ledezma, Francisco Martínez; Rafael Gamo, Zaickz Moz, Andrés Cedillo (fotografía).
Distinción: Premio Gran Bienal Internacional, Categoría E, Producción Profesional, Obra Construida, IX Bienal de Arquitectura de Santa Cruz 2024 (BASC).
Categoría: E1, Obra Construida.
Ubicación: Atlampa, Ciudad de México, México.
Superficie: 1.023m².
Año de proyecto: 2023.
Planimetrías y fotografías: Gentileza de IXBASC 24.
MEMORIA
A casi tres décadas desde su clausura y abandono, la fábrica sería descubierta por un taller de arquitectura, que reconociendo el noble potencial de la estructura, resolvería por convertirla en su nuevo hogar. Gesto tácito que apuesta por la regeneración de su barrio desde el reciclaje como premisa conceptual que enaltece el pasado fabril de la región; y sugerencia de un desarrollo sosegado con el potencial de sanar un tejido urbano.
La estructura, en su tosca sobriedad, ameritaba una intervención sensible que mantuviera y amplificara la preexistencia como base de un nuevo taller-oficina arraigado en un presente histórico. El programa, y por lo tanto el proyecto, nacerían en la obra; resultado de un proceso orgánico de constante evaluación para discernir aquello que debía ser preservado, valorar lo que ameritaba ser restaurado, y descubrir el potencial de lo que podía ser reformado.
Los sistemas hídrico-energéticos y jardines conforman el ecosistema sostenible que da vida al nuevo taller-oficina. Ámbito que revela los intereses, preguntas y proposiciones de sus usuarios, al tiempo que procura su calidad de vida. La colecta pluvial y de tratamiento de aguas residuales trabajan en conjunto para satisfacer las necesidades de consumo hídrico. Bajo circunstancias idóneas, el sincretismo entre sistemas permite un funcionamiento autónomo e independiente a la red urbana, derivando cualquier excedente al subsuelo. Un ciclo simbiótico de intercambio y reciprocidad consciente entre el recinto y sus usuarios.
Proyecto, ecosistema, y oficina, re-contextualizan las actividades alojadas en su interior al entender la arquitectura, no como un producto, sino como un proceso dinámico. Y al taller como lugar idóneo para promover el intercambio de experiencias y conocimientos. Así, una antigua Fábrica de Hielo renació como amalgama de proyecto y programa, pretérito y contemporaneidad. Arquitectura palpable, hecha realidad en la historia y cotidianidad de cada uno de sus espacios.













